Los gases refrigerantes usados en los aparatos de aire acondicionado tienen un poder destructor del ozono y un efecto invernadero hasta 15.000 veces superior al del CO2. No en vano el Protocolo de Montreal va a hacer desaparecer su uso.
Cada aparato de aire acondicionado lleva de 1 a 3 kg de gases refrigerantes. Son gases que circulan a presión, y teniendo en cuenta que en ingeniería no existe el circuito perfectamente hermético, siempre va a haber fugas.
La tecnología del confort es muy dura. Está destruyendo el planeta.
Hay una tecnología emergente para producir frío a partir del calor, que puede y debe contrarrestar la proliferación de aparatos eléctricos de aire acondicionado.
Con una máquina de absorción podemos producir agua fría (para techos o suelos refrigerantes) a partir de la energía térmica, que puede ser de origen solar.
Paradójicamente, con la máquina de absorción y la energía solar, el calor del Sol nos va a refrescar en verano.