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Seda proveniente de capullos. Capullos sobran en el
mundo. Y en el mundo faltan mariposas que vivan un poco
más. El gusano sobrevive, pero pocos llegan a volar. Se
quedan en el estado terrenal. En su abono fijo que les
proporciona todo lo que pueden. No hago lo que quiero,
hago lo que me dicen que quiero.¿Quiero un celular?,
sí, ¿quiero un pantalón nuevo con pata de mamut?,
por
supuesto. Leyes de mercado, no las pretendo
quebrantar. Convertiríame en un criminal. El que no
cumple la ley lo es. Y si hay una ley es para
cumplirla. Sedado con una monedas el mundo subanimal
de los humanos con sus convecionalismos, sociedades,
leyes y amores, está satisfecho. Si eres nadie, tienes
que, si eres alguien, tienes que, si eres, no puedes. No
se puede contra el sistema. El sistema es humano,
alguna falencia debe tener. Es que, niño, el sistema
no es humano. Creado por gusanos ancestrales que
conocían el secreto del ascensor. Un contrapeso más
pesado sube y baja al servicio del ascensor. En él se
albergan gusanos que suben y bajan, tal tortilla de
vida. Subir o bajar, lo fundamental es estar sedado en
el viaje. Con billetes, con follón, con comida, con
vacío reproducido en papel, bits, pixs, pics, y
aplastar todo lo que crea, sienta o piense en contra del
motor, el gusano ancestral.
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