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Siempre he sido un cotilla, está bien que yo lo diga, soy consciente de
mis defectos y de las consecuencias que estos a veces acarrean.
Tengo ciertas manías que tienen mucho que ver con este defecto. A veces
recojo documentos de las papeleras, de hecho distingo a primera vista
aquello que me va a satisfacer en algún sentido. Aunque normalmente estos
papeles no tienen ningún interés hay ocasiones en que le dejan a uno compungido.
Cuento esto porque explica la situación en la que ahora me encuentro,
estos son los detalles:
El pasado lunes volvía del trabajo, leía el periódico mientras esperaba
el autobús, pero mi atención se distraía con la persona que tenía al lado,
él también leía, pero su rostro no era habitual y esto era lo que me llamaba
la atención. Tenía un papel entre las manos y estaba claro que su lectura
le causaba desasosiego.
Hubiera dado algo por saber el contenido de ese papel, pero el joven dejo
su sitio en la parada del autobús para seguir leyendo, más bien releyendo
mientras se alejaba calle arriba. La curiosidad era demasiado grande como
para quedarme allí quieto, así que le seguí. Cuando el muchacho arrugó
el papel con sus manos y lo depositó con rabia en el interior de una papelera,
apenas podía contener mis nervios. Deje que se alejara para evitar que
me viera y disimuladamente introduje la mano por el estrecho hueco de
la papelera consiguiendo el malogrado papel, busqué un banco apartado
y esto fue lo que leí:
"Madrid, sábado 12 de febrero de 2000
“Querido David: La relación nace (tú lo sabes) bastarda, sórdida, viciada
y enfermiza. Nace con la reprobación de tu entorno y tu propia censura.
La mala conciencia se da incluso en aquellos individuos sin conciencia
general, así que ¡buen apetito!, te auguro una tormentosa, agitada, y
destructiva relación. Garantizado. Los seres humanos se definen con sus
actos, se describen a si mismos, día a día, por sus hechos, no por su
apariencia, chistosidad o pseudoliderazgo. Tu desatino ha sido esta vez
triple y es reflejo de tres taras personales: Pusilánime, al no haber
tenido valor para abandonar a una estupenda y enamoradísima mujer, para
evitarle un innecesario tormento. ¿Crees que hay algo mejor reservado
para tí? ¡demasiado habría sido ella, iluso! Desleal, pues has abortado
la que, mes a mes, se estaba convirtiendo en una espléndida y fructífera
relación de amistad y hermandad. Incauto, al ser víctima (que yo sepa,
ya somos al menos cuatro) de una buscavidas sobre la que estabas advertido.
Tu catadura moral es execrable, tu sentido de las relaciones humanas,
perverso y tu fiabilidad como amigo, extremadamente deleznable, despreciable.
En cuanto a la viperina protagonista no te daré ningún consejo. Es tu
problema no el mío. Tú mismo paladearas a una mentirosa compulsiva y descubrirás
en que consiste su patología emocional y lo nociva que resulta para sus
más allegados (crea una ONG, te subvencionarán). Lamento profundamente
haberos conocido, a ambos.
D. T.
PD: Por experiencia te recomiendo la penetración anal. Ya te habrás dado
cuenta de que ella nunca llegará a tener normalmente un orgasmo, así que
ensañate con las vejaciones e incluso la violencia física, ¡como disfruta
con esas perversiones!. Eso sí, en unos meses, lo único que le satisfará
será, sencillamente, otro."
En ese momento comprendí el aspecto quebrado del que ya suponía protagonista
de esta historia. Poco pude deducir, pero inmediatamente supuse que la
persona que había escrito la carta había sido engañada. El que traiciona:
el destinatario; la que engaña: la novia del remitente; la víctima: el
remitente.
Sólo eso era suficiente para comprender que estaba, ni más ni menos, ante
una historia de la vida cotidiana, pero faltaba algo, la carta no estaba
completa, había sido rasgado por lo que parecía su mitad y sin duda me
estaba perdiendo algo, ¿Quién era D.T.?. De un salto volví a la papelera,
con dificultad logré un par de bolsas vacías, una cáscara de plátano y
otro pedazo de papel que me hizo volver al banco: transcribo su contenido:
“Dirigido a: martinez_d3@tsm.es, mazurita@mixmail.com, albertosan@mixmail.com,
hernandez_ma2@tsm.es, pastor_fj@tsm.es, garcia_manu@tsm.es, hernandez_ma2@tsm.es,
smbuleo@navegalia.com, ramirez_r2@tsm.es, capdevila_j@tsm.es,zurita_m@tsm.es,flainez@teleline.es,
j_garcia@hotmail.com
Hola compañeros, antes de nada quiero pediros perdón por no haberme quedado
el viernes pasado (11-02-2000) a charlar y copear por la noche como habíamos
quedado. Después de leer lo siguiente creo que quedará justificado el
desplante que os hice.“
La textura del papel era exactamente la misma, correspondía sin duda al
mismo original, faltaba texto, pero por mas que busqué en la papelera
no quedaba nada.
Mi única obsesión al levantarme el día siguiente fue intentar contactar
a través de e-mail con alguna de las direcciones que había conseguido,
ellos conocían sin duda el resto de la historia.
¡El correo había sido enviado a toda esa gente!, ¿por qué?. Alguien me
contestó: j_garcia@hotmail.com. Él no entendía muy bien mis pretensiones,
en el fondo no había ninguna. j_garcia@hotmail.com consideró que lo que
sabía era público y no veía ninguna razón por la que ocultarme ni el resto
de la historia ni los nombres de los protagonistas. Tras una ardua tarea
de investigación conseguí unir todos los cabos de esta confusa historia.
Supe más de lo que me contó j_garcia@hotmail.com y con más perspectiva
que los propios afectados. No me pregunten cómo, forma parte del secreto
“profesional”:
Los protagonistas:
David Martínez Alcázar como D.M.
María Marín Terreros como María M.T.
El remitente del e-mail como D.T.
Otra víctima (uno de Bilbao) como J.R.V.
Una “barbaridad” de chica como B.B.
Resumen de los hechos: El 1 de diciembre´99, D.T. entrega una carta a
su novia María M.T., en la que le indica que, tras casi dos años de tortuosa
relación, no quiere continuar con ella. Algunos hitos en ese tiempo son:
- Compran un piso (con el dinero de él) para vivir juntos. Cuando la operación
hipotecaria no tiene marcha atrás, a ella se le antoja que no va a ser
feliz conviviendo. Él claudica y sigue con ella sin reproches (en la operación
de compra y venta -meses después- él pierde un millón de pesetas).
- Dos meses después del anterior hito ella se marcha a ver a su anterior
novio (J.R.V.) con la excusa de que va a ver a un amigo, a pesar de que
D.T. le pide, por favor, que no lo haga ... A los mentirosos se les atrapa
antes que a los cojos y María M.T. es pillada in fraganti. ¡Cómo es el
amor! No hay consecuencias.
- Al comienzo del noviazgo (primeros meses) ella había mantenido una doble
relación con el ex-novio (J.R.V.) y su entonces vigente pareja (D.T.).
No me pregunten como lo averigüé, pero lo sé.
- En los dos últimos meses previos a la ruptura, ella se niega a darle
la mano, besarle en el cine, en fin lo habitual en una pareja. De sexo
ya, ni hablar. Ella se excusaba: “estoy pasando por un momento de apatía
sexual, todo irá mejor si me dejas más libertad”. Sólo se veían viernes
y sábados por la tarde. ¡El amor lo compensa todo!
- Ella no es de Madrid y no tiene amistades en la ciudad, en dos años
no fue capaz de hacer ninguna. De unas 30 citas con distintos grupos de
amigos y amigas de D.T., sólo acuden juntos a 5 o 6, en el resto de casos
él la debe excusar. No parece querer relacionarse con nadie y desde luego
no es "la más popular del instituto".
- Descubro otras muchas circunstancias del mismo tono. Todas ellas bajo
"sinceras" palabras como "eres el hombre de mi vida","estamos hechos el
uno para el otro", etc, palabras que se entregan en pequeñas dosis, suficientes
para mantener viva la llama, para seguir sin querer estar.
Supe que el viernes 11 de febrero de 2000 a las 22:30 se dieron cita todos
los amigos de D.T. y D.M. (los destinatarios del e-mail) para reencontrarse
de nuevo tras varios meses. D.M. cita a D.T. a las 22:00 en el mismo bar
para contarle algo. D.T. no se extrañó pues estaba viviendo de cerca la
ruptura de la sólida relación que D.M. mantenía con B.B., por lo que pude
saber una estupenda mujer. Desde que se conocieron, se estableció entre
D.M. y D.T. una muy buena comunicación y empatía. Ambos eran afines en
muchas facetas, dando lugar a numerosas confidencias, vivencias e intimidades
compartidas. En suma, se ofrecieron el uno al otro como sinceros y verdaderos
AMIGOS.
Al llegar a la cita D.M. está cabizbajo y nervioso, estaba a punto de
contar a D.T. que lleva más de un mes saliendo con María M.T., (en ese
momento su reciente ex-novia). Balbuceante, intentó justificarse mediante
argumentos peregrinos. Le bastaron a D.T. un par de preguntas para confirmar
sus sospechas. Aún en el momento de la confesión existía alguna verdad
más inconfesable y avergonzante, si cabe, que todavía se le oculta.
D.T. no insiste.
D.M. vivió detalladamente la ruptura entre D.T. y M.M.T..
Empleando las confidencias de su amigo, D.M. ha traicionado su confianza,
ha hurgado con saña en una herida aún no cicatrizada. La respuesta es
contundente, me remito a la carta.
He intentado resumir en pocas palabras lo que empezó en una papelera y
terminó en un rosario de preguntas, con y sin respuesta.
Lo hecho, hecho está.
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