REVISTA LITERARIA DE CREACIÓN E INVESTIGACIÓN
pezpiloto
pezcofre
pezduende
pezdelimón
bancodepeces
pezballesta
pezglobo
pezmonje
peztigre
pezluna
pezerizo
pezángel



Relato     COSAS QUE RECUERDO



-I- Una noche en la playa, sólo, paseando bajo la lluvia, disfrutando la soledad que la ciudad me concede por unas horas, pensando, fumando un cigarro.
¡Cuántas veces el mismo paseo!, las mismas olas que amenazan con llevarme a algún lugar lejano pero que no se atreven a venir a buscarme. Una voz que me mira desde lejos, unas palabras, un brazo que se aferra al mío, unos pasos que acompañan los míos, una voz que contesta a la mía. Unas preguntas sin respuesta, una sonrisa, unos ojos oscuros que miran intentando saber porque alguien pasea sólo bajo la lluvia cuando lo saben de sobra, cuando llevan mucho tiempo buscando sus propias respuestas en paseos similares bajo la luz de las mismas estrellas, aquellas estrellas que se entretienen observándome y ahora murmuran porque esta noche somos dos, porque nos encontramos en la misma playa, fumando el mismo cigarro bajo la lluvia y nos miramos y ambos pensamos que paseando juntos el sol tardaría menos en salir y podríamos volver a ser uno de los muchos que caminan por las calles esquivando a otros muchos y pensando en cómo la multitud crea muchos solitarios. Sentados frente a aquella ola que nos mojaba los pies e intentando combatirla con las colillas exprimidas en un esfuerzo por que todo eso no sirviera para nada, intentando razonar entre los restos de alcohol de nuestra sangre, llorando de alegría al ver cómo el sol calmaba las olas que amenazaban con llevarnos pero no se atrevían a tocarnos. Levantándonos y diciéndonos adiós, bueno, no, hasta luego, caminando juntos hasta la entrada de la ciudad, mirando su pelo oscuro ocultando el reflejo de un sol que nos pide que nos quedemos, pero no podemos, no hay más preguntas, no hay más cigarros. Despertando pocas horas después y pensando que todo fue un sueño, que nunca fui a la playa anoche, abriendo una cerveza, lavándome la cara y mirarme a un espejo que nunca me devolvió mi mirada, sino que vi su recuerdo escrito en mi cara, con lápiz de labios negro, escrito en el espejo "te echaré de menos", pero yo no lo haré, porque cada vez que me miro en el espejo la veo, y la seguiré viendo hasta que vuelva a poner su nombre debajo de la frase que me obliga cada noche de lluvia ir a pasear a la misma playa.

-II- Viajar. No hace falta tener una razón. La cuestión es sentarte en el coche y escapar. A la mayoría de la gente no le gusta viajar sólo. Yo solía hacerlo, me encantaba acelerar y sentir que me alejaba de la ciudad, de la multitud, no importaba donde, simplemente... conducir.
Siempre era igual. Noche cerrada, un paquete de tabaco y unas cintas de buena música para acompañar la euforia. La sensación de que cada segundo que pasa eres más libre, la carretera, tú y la música. La carretera oscura, no saber que hay tras esa curva, mirar hacia arriba y ver... nada, estrellas lejanas que observan tu carretera, que ven tu felicidad por saber que esta noche no será igual que la anterior. La música que te transporta, fluye por tus venas juntándose con la adrenalina mientras dejas atrás un día gris, un mes gris, una vida gris tal vez... Esa música que te transmite sensaciones, euforia, paz, melancolía, todo es bueno, los kilómetros pasan y los recuerdos se van con ellos. Viajando sólo puedes darte cuenta de que las cosas que dejas cada vez más lejos no son tan importantes en ese momento, puedes echar de menos a la persona de la que huyes, puedes añorar a la persona hacia la que vas, puedes creer que en la siguiente curva está lo que buscas, y encontrarte una recta interminable, pisar el acelerador aún más, ver como las revoluciones suben igual que tus ganas de que llegue la siguiente curva, el siguiente obstáculo, la siguiente emoción. Conducir, fumando un cigarro, conducir y pensar, sólo pensar. Cuando te cansas de pensar, cuando se acaba el tabaco y la música ha dicho todo lo que tenía que decirte, entonces vuelves, desandas el camino recordando que en esa curva pusiste un poco menos de esperanza que en la anterior, te vuelves a sumergir en la ciudad y apagas el último cigarro. Cuando paras, apagas el motor y la adrenalina se esfuma con el ronroneo del motor, un viaje más, una cinta de música más, las mismas estrellas de siempre. Entonces piensas que de nada vale buscar tu curva si la pasas de largo y la recuerdas al volver. Así que un día empecé un viaje y aun no lo he acabado. A veces vuelvo para que la carretera vea que sigo ahí, pero ahora tiro las colillas hacia el cielo.

-III- Un cigarro y "She´s the one" de Tom Petty. Es todo lo que necesito para hablar de tí. Hoy podría ser mi última noche aquí, pero nada te empujará a quitarte el maquillaje y venir a mi lado. Tantas horas malgastadas intentando limpiarte la cara para que pudieras ver más allá de mis ojos, de mi ropa, de mi vida, pero no, tiempo perdido. Sigues gastando los segundos en ponerte guapa para un mundo que te ignora, que te mira y te olvida, que te besa y no te escucha, gente que no te habla, que lleva tu foto en su cartera mientras tú sigues llorando conmigo, porque no quieres que vean a la chica guapa hundiéndose en su propia hipocresía, como cualquier otra persona vulgar. Y dices que ojalá todos fueran como yo, ojalá él fuera como tú, y yo trago bilis y te abrazo, me quemo los brazos, el pecho y tú me lo agradeces con un beso y te vas a seguir buscando, alguien más guapo, alguien que te lleve más lejos, alguien que te compre más flores, alguien que te hable como yo, que te diga que las cosas no son así, que a la gente no se la mira por llevar un gran coche o ser más importante, más importante que yo, supongo, pero al rato vuelves, de nuevo con las mismas preguntas, sabiendo mis respuestas y buscando ese abrazo que te hará sentir mejor que todos lo viajes del mundo, pero que no quieres tener porque dices que algún día me iré, que seguiré buscando, que nunca encontraré nada, que deje de hacer el gilipollas, me ponga buenas ropas y te presento a mis amigas, je, a esas amigas que llevan tu lápiz de labios por bandera. Y yo fumo tranquilamente y te digo, no, gracias, no necesito eso, tan sólo cariño, y tú no sabrás qué hacer cuando no esté, pero no harás nada por impedir que siga mi viaje, ¿con quién te fumarás el próximo cigarro?, siempre la misma pregunta, siempre los mismos reproches... Sólo espero que no necesites que hagan una película para ponerle banda sonora, "She´s the one", que no me despidas con una verdad que me sorprenda, que alguna noche te diga hasta mañana y por fin me digas que no te vas. Espero que sepas que algún día te diré, hasta mañana, guapa, y no me verás nunca más.

-IV- "Quiere y no puede, lo sabe y llora", dice la canción. Gente en el bar, bailando una cancion que no fue hecha para bailar, sino para recordarnos aquella vez que quisimos algo y no tuvimos valor para intentar conseguirlo, y nos quedamos mirando como se alejaba y fingimos que nos daba igual, y pensamos que para que molestarse en prolongar un rato de felicidad para al final obtener el mismo dolor, o quizá mucho mas. Una mano en una chica, la otra en un amigo, una sonrisa, un susurro al oído, una carcajada... Yo os miro, con mi mano en una copa y un cigarro en la otra, apoyado en la barra, intento recordar cuando yo era así, cuando la vida era fácil, una chica, un amigo, una cancion que no me decía nada, hasta que de repente uno de vosotros deja de bailar, borra la sonrisa de su rostro, baja la cabeza, su rostro se vuelve serio y viene hacia mi, me mira, se apoya en la barra a mi lado, se enciende un cigarrillo, pide una copa como la mía, se gira apoyando los codos en la barra y mira a sus amigos bailar. Una calada, una sonrisa de nostalgia, una mirada al suelo, a la misma baldosa que yo, nuestro trozo de suelo se retuerce incomodo sintiéndose nostálgico. "Que asco de canción", dice el chaval. "Si, amigo", le contesto desganado recibiendo a cambio una estúpida sonrisa que intenta parecer reconfortante. Le miro y me veo hace unos años, cuando empezaron a importarme los sentimientos que transmiten los bares, cuando me apoyaba en la barra y me moría en alcohol mirando como mis amigos ignoraban el mundo en el que vivían, y yo me acordaba de lo fácil que es hundirse en la mierda sin que nadie se de cuenta, lo poco que cuesta ocultar el dolor, lo fácil que es beber solo en una barra mientras mis amigos se divertían sin preguntarse porque desaparecía cada media hora para volver con la espalda un poco mas encorvada y una copa vacía con dos hielos en el fondo en una mano y un cigarro consumido en la otra. Le miro y le veo apurar la copa, dejar caer el cigarro, pisarlo con rabia y volver con sus amigos, su chica, una sonrisa, un susurro al oído, una carcajada. Así que apuro mi copa, doy una ultima calada al cigarro y cruzo el bar, veo a mis amigos, mi chica. "¿Dónde estabas?" me dice ella. "Pidiendome otra copa", le digo, y sonrío, triste, mientras la veo darse la vuelta, cantando divertida "...quiere y no puede, lo sabe y llora."

- V- . Dos copas vacías en un escalón. Esa es la foto que te atormenta y no puedes dejar de mirar, porque te recuerda tantas cosas... Me hablas de cuando teníamos veinte años y llevábamos la amistad por bandera y todo era nuevo, un nuevo fin de semana, una nueva chica, un coche, un viaje, un fin de semana sin dormir... Tantas fotos esos años, tantos recuerdos, todos juntos, en tantos lugares, con tantos amigos, cuantas cosas hicimos, dices, lleno de nostalgia... Recuerdas aquella vez que hicimos dos mil kilómetros para buscar a tu chica y la encontramos con otro y nos perdimos por su ciudad borrachos y cantándole a la pena, o aquella vez que quisimos montar un grupo para hacer un concierto, o aquella otra vez que tuvimos que correr después de pegarnos por una chica que nadie sabia quien era, pero todos recordamos que iba del brazo de alguno de nosotros, si, pero, ¿de quien?, o esa otra vez que reventamos comiendo tapas en Granada después de que nos cerraran Malasaña, ¿qué hacíamos allí?, ni puta idea, o aquella vez que acabamos persiguiendo ardillas por el Retiro, esas fotos en el foto-matón, esas caras desencajadas de reírnos de nada, o aquel amanecer en aquella playa del norte, fumando un cigarro y sintiendo como nuestros cuerpos revivían con los rayos de sol, un cigarro y a dormir, cuantas veces dijimos eso y esperamos a no tener nada que fumar para volver a casa, aquella vez que asaltamos aquella casa deshabitada buscando su piscina con una desesperación tal que parecía que nos derretiríamos de no conseguirlo y descubrimos que no estaba deshabitada, aquel correr desnudos por el campo, o aquellas barbacoas en cualquier campo escondido, aquellas fiestas inacabables por cualquier motivo, aquellas chicas que fueron a por tabaco y nunca mas las vimos aunque seguimos pensando en ellas cada vez que apuramos un cigarro, todas aquellas cosas que nos dejaron mil recuerdos y dos mil fotos... Me cuentas que tienes la habitación llena de esas fotos, que joden constantemente tu vida cada vez que las miras, y que en el centro tienes la foto de las dos copas vacías en un escalón, en medio de la noche, una pared de ladrillos, una foto hecha sin querer hace años, hace tantos años, o tal vez no tantos... Y me cuentas que de todos esos viajes, todas esas fiestas, todos esos ratos, al final te queda siempre el recuerdo de esas copas vacías, que la foto podría ser de cualquier noche que entonces parecía mágica e inolvidable, pero ahora te das cuenta de que lo que más recuerdas son esos vasos vacíos, los últimos de aquella noche, porque hice esa foto, es posible que en aquel momento fuera divertido, pero ahora cada vez que las miras solo ves recuerdos y aquella con dos vasos vacíos que te recuerda una y otra vez como hemos acabado... Vasos vacíos... y yo me río, porque la copa que esta junto a la tuya es mía, cabrón, hazme una copia, que yo también quiero mi foto de dos copas vacías en un escalón para recordar el final de una buena historia.


Daniel Rojo
cosasquerecuerdo@hotmail.com


® El Pez Volador
pezvolador@lycos.es